Conectarse

Recuperar mi contraseña

Mejores posteadores
Kitiara (748)
 
Dany (708)
 
*Aylina* (535)
 
CRNM (515)
 
Vicko (452)
 
Florcita (438)
 
Deni (404)
 
Fabala (391)
 
Marita (336)
 
xisabelx (329)
 

Últimos temas
» Habitación de Félix Jákov
por Miss Lawliet Ayer a las 5:52 pm

» habitacion de invitados
por Kitiara Jue Mar 18, 2010 4:56 pm

» Audrey Cosset
por PiM* Mar Mar 16, 2010 5:35 pm

» Salle à manger Château (comedor)
por Rory Dom Mar 14, 2010 1:27 am

» Habitación de Jason Bouvier
por Deni Dom Mar 14, 2010 1:21 am

» Adivina al forero.......
por Rory Dom Mar 14, 2010 12:59 am

» Axel Bishop
por Vicko Vie Mar 12, 2010 9:46 pm

» Habitación de Vittoria Vojtova
por Vicko Vie Mar 12, 2010 3:28 pm

» Vittoria Vojtova
por Vicko Vie Mar 12, 2010 3:25 pm

» Contemos!!!!!!!
por Kitiara Vie Mar 12, 2010 3:50 am

» Preguntá y que el de abajo responda.
por Kitiara Vie Mar 12, 2010 3:48 am

» La canción que escuchas en este momento..
por Kitiara Vie Mar 12, 2010 3:47 am

Afílianos



Afilia tu web:

Compañeros



La llegada de los Harker a Londres

Publicar nuevo tema   Responder al tema

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

La llegada de los Harker a Londres

Mensaje por Mad Hatter el Lun Feb 08, 2010 12:25 am

Quincey supo que el edificio era perfecto apenas con verlo por fuera una sola vez. Tenía una parte antigua, seguramente habría un ático y un sotano, ambos elementos que él necesitaba para sentirse cómodo. Conjugaba al mismo tiempo la modernidad, podrían ponerle puertas blindadas con códigos de seguridad para entrar. Llamó a la arrendadora que tenía la propiedad bajo su tutela, hizo los arreglos sin que le importara el costo de la renta y en la misma tarde de su llegada estaba firmando el contrato de arrendamiento.

Pasó la primera noche en el nuevo edificio Harker sin dormir. Se había tomado la habitual dósis de modiodal, estaría alerta las próximas doce horas y luego caería en el conocido sopor que le indicaba el fin del viaje, el momento de tomar otro modiodal o pasar a rohypnol. Detestaba depender de los fármacos para dormir más de lo que detestaba necesitarlos para luchar pero eso era algo que no admitiría ni bajo tortura.

A la mañana siguiente ya tenía técnicos trabajando en las mejoras que el edificio requería, tal como él lo esperaba había un sotano donde instaló su habitación y donde mandó poner una plancha de titanio reforzado como puerta. Además de la drogadicción era paranoico. Si, Quincey estaba un poco jodido pero también estaba habituado a ello así que no le daba demasiada importancia.

Hacía el mediodía los técnicos se fueron a comer, faltaba que cambiaran la puerta de entrada y que pusieran las alarmas contra intrusos pero eso lo habían dejado para el final. Quincey hizo lo propio, ordenó comida a domicilio. Mientras se sentaba en la cocina del que sería su nuevo hogar indefinidamente a comer un bocadillo solitariamente se preguntó a qué hora llegarían Van Helsing y Morris.

Les había enviado un mensaje de texto con la ubicación de su nueva sede y ambos habían prometido llegar ese día. Conocerlos le causaba desasociego, no le importaba simpatizarles tan sólo pedía que fueran compatibles a la hora de pelear.

Mad Hatter

Mensajes: 7
Registrado: 27/01/2010

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: La llegada de los Harker a Londres

Mensaje por Lyra el Miér Feb 10, 2010 4:05 pm

Julia Morris.

La mañana había proyectado luz sobre los destrozos acaecidos la noche anterior, por culpa de la tormenta. Algunos negocios no habían abierto, y se respiraba en el ambiente de la calle la preocupación y el desasosiego. Sólo los relacionados sabían qué estaba ocurriendo. Y sabíamos que era algo oscuro y peligroso. Aunque muchos lo hubieran estado esperando durante años.

El fin del Pacto.

Julia prestaba la atención justa a los comentarios sobre los asesinatos de los pocos clientes del bar en el que se hallaba. Prefería por la ventana hacia el gran edificio de la esquina. El Harker que se había instalado en la que sería su nueva base de trabajo (obviamente, hacía mucho que no llamaba a nada hogar) no había perdido el tiempo con las reformas y las seguridad del lugar. Eso era una buena señal de su eficiencia y responsabilidad. Pero Julia no solía fiarse de nadie, y mucho menos de un sistema de seguridad que no hubiera probado ella misma en su piel. Después de mucho tiempo observando, vio su oportunidad cuando un repartidor de comida a domicilio apareció por la calle y empezó a aminorar a la altura de la casa. Julia no tardó en salir de allí e interceptarlo.

Hacerse con el pedido, la chaqueta y la gorra del repartidor no le costó mucho. Sólo buenas maneras, unos cuantos pestañeos y 50 libras. Además, luego se lo devolvería. Ya vestida como la nueva repartidora, llamó a la casa y recibió con una sonrisa encantadora al único habitante, que no parecía especialmente alegre de verla. Lo analizó rápidamente, y se centró más en todo lo que pudo percibir de la entrada y de las reformas de la casa. Los obreros se habían marchado y se notaba que el trabajo estaba a medias. No le iba a costar nada entrar.

Y no le costó. Su extrema agilidad, dada su condición, siempre le había ayudado a trepar y deslizarse fácilmente por huecos y paredes. Por supuesto, tampoco era la primera vez que se colaba por una ventana de aquel tipo. Un par de ganzúas y un par de ventosas bien utilizadas, y voilà, como dicen los franceses.

Se notaba que la casa no había sido habitada en mucho tiempo. Estaba bien amueblada e impecable, pero le faltaba ese toque que daba un ser vivo. O varios. Empezó a pensar inconscientemente en cómo adecuar la casa y su decoración a la tapadera que tendrían que llevar los tres como los Harker, cosa que tendrían que hablar. No le hacía ninguna ilusión fingir ser familiar de un desconocido.

Empezó a juguetear con el zippo de su preocupada, abriéndolo y cerrándolo, completamente tranquila y despreocupada. Se acercaba a la cocina y oyó al Harker levantarse. Sonrió cuando salió a su encuentro.

- Espero que la seguridad mejore cuando acaben las obras -saludó inclinando levemente la cabeza- Morris -añadió prácticamente en seguida, tendiéndole la mano al otro. Nunca se sabía cuándo un cazador era de disparar primero y preguntar después.

_________________


Criaturas Nocturnas - Julia Harker (Jamie Morris)

Lyra

Géminis Tigre
Mensajes: 7
Localización: Barcelona
Registrado: 26/01/2010

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: La llegada de los Harker a Londres

Mensaje por Miss Lawliet el Miér Feb 10, 2010 6:42 pm

Ian Van Hellsing

Había llegado a Londres bien entrada la madrugada, se suponía que debía haber llegado antes, pero la tormenta lo impidió totalmente y me dejó atascado en el interior de un autobús en una vía rápida que, a decir verdad, de rápida no tenía nada. La gente miraba por los cristales asustada, pensando en que hacía mucho tiempo que Londres no tenía que soportar una tormenta como aquello, bien sabía yo cuándo había sido la última vez.

Suspiré y me enterré en mi butaca, bajé el sombrero un poco, apoyé mis pies en el asiento de delante y saqué mi pequeño portátil. En él tenía todos los archivos de todo lo que sabíamos de el pacto, ese pacto que estaba por romperse. Lo leí y releí una y mil veces, no es que tuviera mucho que hacer más en ese momento. Cada trueno que retumbaba e iluminaba el cielo de la ciudad me hacía ver sombras oscuras, unas que sabía que no eran normales. Londres estaba maldita, y esta vez parecía difícil salvarla.

El autobús abrió sus puertas a las 3:47 de la madrugada en la estación de King Cross, agarré mis cosas y corrí hasta el interior, llamé un taxi porque intentar parar uno iba a ser imposible, pero no es que obtuviera mucho más éxito al teléfono. La operadora me dijo que esa noche iba a ser imposible, y lo que hice fue cambiar mi tono de voz a uno más dulce y simpático, solía obtener las cosas mejor cuando lo hacía de esa forma. El problema era que hablábamos por teléfono, y esas cosas iban mejor cara a cara, con una bonita sonrisa de por medio y algún piropo para ella.

Tuve que esperar a las cinco de la mañana y a que abriera el metro, para poder salir de ahí. Las calles estaban demasiado inundadas como para intentar caminar por ellas. La flora y fauna que cogía el metro a esas horas era de lo más variopinta, pero no me molestaba. Siempre me había gustado mezclarme con la gente y ser sociable, aunque esa noche era todo diferente. Me parecía que el peligro estaba escondido tras cada columna, bajo cada mirada, oculto en cada sonrisa.

Al apearme el cielo aún estaba tapado y la luna no se apreciaba tras las negras nubes que lo cubrían todo. No había una sola estrella en todo el firmamento, pero sí otras cosas. En un kiosco vi que habían recuperado un montón de cadáveres drenados. Compré el diario y lo fui leyendo por el camino, atento a no despistarme y acabar muy lejos, pero cuando vi una pintada en una pared que ponía “El pacto pronto dejará de existir”. Esa frase, una que muchos leían y dejaban atrás sin darle mayor importancia, me hizo detener mi paso.

En lugar de ir directamente a la casa, crucé mi maletín a mi espalda y apreté el sombrero contra mi cabeza. Aceleré el paso y me metí en los callejones, fui hasta el cementerio y los barrios más antiguos y oscuros de la ciudad, esos que permitían a ciertas criaturas pasear más tranquilas. Me escondí un poco bajo un puente y me desnudé, transformándome en pantera y aprovechando eso para olfatear bien el lugar. La mezcla de olores de la ciudad era demasiado fuerte. Estamos en problemas. Volví a mi forma humana, me vestí y entonces fue cuando aceleré el paso decidido a ir al lugar que ahora sería nuestra casa.

En pocos minutos estaba frente a la puerta. Vi que había obras en la casa y quedé impresionado por el edificio, esperaba algo más modesto. Al menos no viviremos como pordioseros. Miré por las ventanas antes de llamar, era una costumbre aprendida a base de llevar mucho tiempo cazando. En su interior vi un rostro conocido y sonreí. No parecía haber usado la puerta por la cara que tenía el otro tipo. J, nunca cambiarás... Rodé los ojos y llamé con un par de toques al cristal.

_________________

Château Bertrand - Félix Yákov
Ian Van Helsing - Criaturas Nocturnas

Miss Lawliet

León Mono
Mensajes: 315
Localización: Desde un cielo rojo
Registrado: 28/09/2009

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: La llegada de los Harker a Londres

Mensaje por Mad Hatter el Vie Feb 12, 2010 11:21 am

Quincey comió su insulsa imitación de sopa china con parsimonia. No se consideraba exigente en cuanto a la comida aunque no se imaginaba volviendo a llamar a ese restaurante. Lo había hecho por ser el primero en la guía telefónica. Claro que, después de lo que estaba por pasar aún menos querría hacer tal cosa.

Le pareció escuchar un sonido a sus espaldas. Antes de darse la vuelta ya había visualizado sus movimientos. Si se trataba de un enemigo su mano izquierda volaría automáticamente a su espalda donde llevaba sujeta la pistola con balas de plata de gran calibre. Si aquella cosa, fuera lo que fuera podía avanzar hasta él pese a recibir seis disparos al hilo en puntos vitales que abarcarían desde su cabeza hasta el plexo solar (lo cual ya le había ocurrido en el pasado) soltaría el arma, se tiraría a su costado derecho pues al izquierdo daría de cabeza contra el refrigerador y en pleno giro desenfundaría la daga de aleación de circonio, plata y titanio que llevaba sujeta a la pantorrilla. En tres segundos, no, en dos, alcanzaría el cuello del oponente. Sus probabilidades de salir herido eran del 34%, la probabilidad de reducir a cualquier tipo de enemigo eran del 79%.

El sonido se repitió se trataba del conocido clic de un encendedor zippo. Quincey giró y se encontró con el rostro juvenil y fresco de una chica. La misma que unos momentos antes le había entregado su comida. No se trataba de una repartidora y él se había confiado demasiado pronto y demasiado fácil.

Sus dedos de la mano izquierda temblaron cuando frenó el movimiento inicial que desencadenaría su ataque contra ella. Permitirle hablar a un posible rival, sin importar que tan adorable luciera, podría ser un error. Un hechicero era capaz de atacar con palabras y los vampiros tenían la facultad de hipnotizar con su seducción. Ella dijo algo de la seguridad del edificio y luego se presentó: era Morris.

Quincey respiró y se dio cuenta sólo entonces de que había contenido el aliento durante todo ese tiempo. Abandonó la pose de vaquero a punto de batirse a duelo y estrechó la mano de Morris. Era cálida, por lo que no era un vampiro, y además encajaba en la descripción de Morris que le había facilitado. La probabilidad de que estuviera mintiendo se redujo al 21%.

-Quincey Harker- se presentó con el nombre que le habían heredado. -Encantado de conocerte -añadió con voz digna de un zombie intentando ser amable. Soltó aquella mano pasados dos segundos. - La seguridad mejorará, eso puedes darlo por hecho -iba a empezar una descripción de los aspersores anti incendio cargados con agua bendita que pensaba instalar pero eso habría sido matarla de aburrimiento apenas llegar - tus habilidades para infiltrarte son muy buenas, no me percaté de tu presencia hasta que hiciste sonar el zippo - lo que equivalía a no notarla hasta que ella había querido.

Unos golpes en el cristal de la ventana captaron su atención. Quincey volteó y observó a un hombre de aspecto francamente inglés que los contemplaba. Había reconocimiento en la forma en que miraba a la delgada chica en uniforme de repartidora. Si la conocía, y ella era quien decía, tan sólo podía tratarse de Van Helsing.

Perfecto.

Quincey le señaló la entrada, dándole a entender que era bienvenido. Acudió a abrirle la puerta. No le dijo que podía pasar tan sólo se hizo a un lado. Desde que sabía que los vampiros sólo entraban a sitios donde eran invitados jamás decía tales palabras. El recién llegado pasó sin problemas confirmando, quizá no su humanidad eso habría sido demasiado pero si confirmó, que no era un vampiro.


Última edición por Mad Hatter el Mar Feb 16, 2010 5:00 pm, editado 1 vez

Mad Hatter

Mensajes: 7
Registrado: 27/01/2010

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: La llegada de los Harker a Londres

Mensaje por Lyra el Mar Feb 16, 2010 2:06 pm

Jamie observó al recién conocido Harker con una sonrisa, analizándolo. Había hecho bien preparándose para un posible ataque, pues el chico (que debía tener cerca de su edad) lo había frenado a medio camino. Era buena señal que tuviera aquellos reflejos. Pero parecía un tanto ido...absorbido por la idea de abatir al enemigo. No era el primer cazador de aquel estilo que conocía, y era al encontrarse con tipos como aquel cuando agradecía con todo su corazón la educación que había recibido de sus tíos. La educación, y el amor que le habían dado. Era una cazadora, sí, y vivía por y para ello, pero no dejaba de disfrutar de su tapadera y de ser una persona normal cuando podía. Eran esas pequeñas cosas lo que habían hecho que no perdiera del todo la cabeza. Aunque su primo solía insistirle en que de cuerda, tenía poco.

- Gracias, es una de mis especialidades -respondió al comentario sobre sus habilidades- De hecho, si no te importa, me gustaría comprobar yo misma los sistemas una vez se instalen. Quedaré satisfecha si realmente me cuesta entrar.

Quería empezar a preguntar sobre qué programación y sistemas había elegido (porque tenía bastante claro que, como Harker y líder de la operación, ya habría comenzado con todo aquello sin contar con ellos) cuando unos golpes en una de las ventanas cercanas les distrajeron. Ian... pensó ella, rodando los ojos al ver su encantadora sonrisa a través del cristal. Sólo a él se le ocurre aparecer así, nunca cambiará...

Dio la vuelta en cuanto le confirmó al Harker que se trataba de Van Hellsing. Sonrió al comprobar que Quincey Harker, al igual que la gran mayoría del gremio, no invitaba entrar a nadie en su hogar. Obviamente que no eran vampiros, ¿qué se creía?. Jamie, que a partir de entonces tendría que mentalizarse a ser llamada y llamarse a sí misma Julia, se preguntó si Harker sería algo más que un humano. Quizá un brujo, quizá un animorfo, quizá...nada.

Se quedó mirando a su primo mientras se quitaba el sombrero y el abrigo. Hacía tiempo que no le veía tan elegante y tan suelto con ese tipo de ropa, con ese aire tan...británico. Ella llevaba demasiado tiempo viviendo en Los Angeles para acostumbrarse a la flema inglesa así como así. Pero sonrió al verle. Estaba tan guapo como siempre y se le notaba en la cara las ganas de abrazarla. Capaz era de hacerlo.

- Julia Morris, encantada - saludó primero, haciéndole saber su nuevo nombre. Iniciado en J, como siempre. Rebusqué en mi bolsillo y saqué una pequeña bolsa roja, la tendí hacia el recién llegado, y luego hacia el Harker- ¿Regaliz?

_________________


Criaturas Nocturnas - Julia Harker (Jamie Morris)

Lyra

Géminis Tigre
Mensajes: 7
Localización: Barcelona
Registrado: 26/01/2010

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: La llegada de los Harker a Londres

Mensaje por Miss Lawliet el Miér Feb 17, 2010 9:41 am

Ian Van Helsing

El chico, que supuse que sería Quincey, se giró a mirarme, pero lo que más llamó mi atención fue el rodar de ojos de mi prima. No, yo no iba a cambiar nunca, pero ella tampoco. No me importaba demasiado aquello, estábamos acostumbrados el uno al otro.

Volví mi mirada a él y vi que tras una ojeada analítica, señalaba la zona de la entrada de la casa y caminaba hacia ella. J iba también para allá, así que yo hice lo mismo. La puerta estaba abierta cuando llegué a ella, con Quincey al otro lado de la misma y mi prima al final de aquella escena. Él no me invitó a entrar y yo sonreí de lado y le miré desde el umbral.

-¿No piensas invitarme a pasar...? -pregunté divertido.

Me quité el sombrero y limpié mis zapatos en el felpudo, como si estuviera esperando que me diera permiso para hacerlo, entonces sonreí más y le puse una mano en el estómago con el sombrero, soltando el mismo para que él lo agarra y entrando abriendo los brazos.

-Hogar, dulce hogar.

Me encantaba hacer ese tipo de cosas, poner nerviosos a los otros cazadores. Esperaba que pronto se diera cuenta de cómo era mi sentido del humor. Además, si iba a tener que soportarnos a los dos, iba a necesitarlo mucho.

Pasé al interior de la casa y caminé hasta donde estaba Jamie, ella aún sonreía con esa ropa que yo sabía que no era suya. ¿Qué hacía así vestida? No le pregunté nada, no quería que Quincey supiera ya que éramos primos, en el gremio no solíamos ser gente muy confiable a menos que nos conociéramos mucho, y él era nuevo para mí por mucho pacto que hubiera.

Y como si ella me hubiera leído el pensamiento, se presentó a ambos. Julia. Ese era su nombre ahora. Siempre escogía nombres con J, por eso para mi ella era J. Sonreí al escucharla, pero casi me carcajeé al ver que sacaba un paquete de regaliz y lo ofrecía. Logré contenerme las risas, pero no así el no tomar una regaliz con una amplia sonrisa.

-¡Siempre! A nadie le amarga un dulce. -declaré con alegría. Entonces mordí un pedazo y me giré un poco para mirarlos a todos.- Yo soy James Van Helsing. -mentí también.- Pero de cara a la galería deberíamos ser todos Harker. Por cierto, no sé si habéis visto las pintadas que han aparecido y los cadáveres, pero parece que al pacto le quedan dos días y esto se va a poner feo. -dije sin cortarme. No me costaba pasar de la alegría al trabajo.- Tenemos que localizar a quiénes nos ayuden cuanto antes, este lugar me huele mal...

Sabía que mi prima entendería a qué me estaba refiriendo con lo del olor, pero hasta que no supiera qué opinaba Quincey acerca de los animorfos no tenía muy claro si iba a contárselo, o no. Dejé mi abrigo y la bufanda encima de una silla y me apoyé en ella de espaldas mientras los observaba.

-¿Hay algo que deba saber? ¿Tenemos algún enemigo conocido por aquí? ¿Un objetivo ya localizado? ¿Alguien a quién evitar?

_________________

Château Bertrand - Félix Yákov
Ian Van Helsing - Criaturas Nocturnas

Miss Lawliet

León Mono
Mensajes: 315
Localización: Desde un cielo rojo
Registrado: 28/09/2009

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: La llegada de los Harker a Londres

Mensaje por Mad Hatter el Vie Feb 19, 2010 10:39 am

Sintió la mirada de Morris analizándolo, por su trabajo se había habituado a ser discreto y a pasar técnicamente desapercibido, por ello no le gustaba que lo observaran de más, aunque en el caso de Morris, ella supo ser discreta. Se preguntó que es lo que ella estaría pensando, sin duda se habría percatado de que por un segundo estuvo dispuesto a atacarla.

Aunque era desconfiado sabía que trabajar en equipo tenía muchas ventajas. Ahora Morris quería verificar los sistemas de seguridad.

-Me parece perfecto, cuando se trata de seguridad nunca se escatiman recursos.

Quincey II siempre decía que contar con un par de ojos extra te permitía no sólo ver más sino también ver cosas que pasarías por alto. Interrumpieron lo que prometía ser una charla técnopata acerca de pros y contras de cámaras infrarrojas y detectores de movimiento debido a la llegada de Van Helsing.

Quincey estuvo tentado de darle con la puerta en la nariz cuando le preguntó si no pensaba invitarlo a pasar. ¿Es una broma? Quincey tenía el sentido del humor algo apagado.

-Ya sabes que no te invitaré- el chico le hablaba en un tono divertido, Quincey empezaba a intuir que quizá este Van Helsing sería un dolor de cabeza.

Pesé al arrebato de raro sentido del humor se comportaba con la flema de un caballero inglés. Inclusive en el modo pomposo con el que le puso su sombrero en las manos a Quincey. Él lo lanzó al perchero junto a la puerta donde quedó bailando un segundo. Van Helsing entró en la propiedad como si fuera el dueño y con ese mismo aplomo se dirigió hacía Morris. Quincey se acercó.

-Yo soy Quincey Harker III- se presentó por segunda vez. Morris les tendió un dulce. Van Helsing lo aceptó con singular alegría y dijo algo acerca de lo amargo. Quincey lo rechazó con un gesto, que él esperaba pareciera, cortés.

Tampoco era tan paranoico como para no comer por temor a ser envenenado, la prueba estaba en que se había devorado la comida china que Morris le había entregado bajo su falsa identidad de repartidora, sencillamente no era muy dado a los dulces.

"Yo soy James Van Helsing. Pero de cara a la galería deberíamos ser todos Harker"

-Me parece buena idea- presentarse como Harker ante el mundo hacía que las criaturas nocturnas, especialmente los vampiros, te hicieran blanco de sus ataques, pero eso eras algo positivo porque te ahorraba en parte el trabajo de salir a buscarlos.

"...parece que al pacto le quedan dos días y esto se va a poner feo". Quincey ya había catalogado a Van Helsing como un bufón pero tuvo que quitarle la etiqueta, en menos de cinco minutos ya estaba hablando de negocios. Mucho mejor. No es que hubiera dicho nada que él no supiera, o nada que Morris no supiera. Quincey supo que Van Helsing se tomaba el trabajo tan a pecho como él cuando pidió más información.

-Aún no he ubicado a nuestros enemigos en la zona- admitió - pero no creo que deba preocuparnos, nos sobrará tiempo para encontrarlos o que nos encuentren - lo que ocurra primero. - En cuanto al pacto, la última información que nuestros antecesores obtuvieron decía que los Craven, Vanderbilt y Ulianov que lo invocaron están muertos. Quincey II no pudo ubicarlos- o mejor dicho no tuvo tiempo de hacerlo. - Estuvimos ocupados con ciertos vampiros en Rumania y descuidamos el asunto.- Quincey le devolvió la pregunta - hasta donde sé los Van Helsing son los mejores informados acerca del pacto, ¿qué nos dices de ello? - dijo "nos" incluyendo a Morris, no quería que sintiera que la dejaban de lado en su conversación.

Mad Hatter

Mensajes: 7
Registrado: 27/01/2010

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: La llegada de los Harker a Londres

Mensaje por Lyra el Mar Feb 23, 2010 7:56 pm

Mientras mi primo seguía con su paripé y su teatro al entrar (que afortunadamente supo cortar para hablar de trabajo) arrastré una silla hasta donde estaba y me senté a horcajadas en ella, apoyando los brazos en el respaldo y mordisqueando el regaliz rojo mientras observaba a los chicos conversar. "Ver, oír y callar" que me decía siempre mi tía Mary, la cual tuvo muchos problemas con lograr que me comportarse como una señorita. Y con que cumpliera la última parte del refrán.

Casi me atraganté cuando Ian dio a conocer el nombre de pila que usaba en aquel momento. James. James. Prácticamente el equivalente a Jamie, mi verdadero nombre. Mi primo había vuelto con el sentido del humor bastante activo. Con lo tonto que llegaba a ponerse cuando quería. Igual no debería haberle ofrecido azúcar. Decidí seguir con la línea del trabajo y la misión, así estaría entretenido si le apetecía jugar.

- Sí, claro que nos haremos hacer pasar por Harker. Ése era el plan, ¿no? El tema es que deberíamos montar una tapadera decente, que tengo los menos cabos sueltos posibles. Como familia y como miembros individuales de esta...familia -los miré entrecerrando los ojos, no me entusiasma especialmente la idea. Sobre todo por el auténtico Harker- Yo no pienso deshacerme de mi tapadera habitual. Siempre me ha resultado muy útil para conseguir información y tener acceso a las casas de ciertos personajes. Soy decoradora, y la verdad es que una muy buena -hice una floritura con la mano, sosteniendo el regaliz entre mis labios- ¿Cuáles son las vuestras? ¿Y qué proponéis? ¿Hacernos pasar por tres hermanos que acaban de heredar? No sé si será algo que funcione en las calles oscuras, dado nuestro apellido, pero sí el hecho de que podemos ser hermanos. Dadas nuestras aparentes edades.....creo que es la mejor opción.

Me guardé en el bolsillo del abrigo el resto de regaliz que me quedaba, y entonces me percaté de que todavía lo llevaba puesto. Me levanté tranquilamente mientras me lo quitaba para colgarlo en un perchero cercano a la entrada. El Harker sacaba el tema de los implicados en el Pacto, y me sorprendió (gratamente, debería confesar, pues todo lo que le bajase los humos a los Harker era de mi agrado) que predecesor no los hubiera localizado. A fin de cuentas, aquella era nuestra casa precisamente por estar ubicada en el vecindario de los descendientes de todos aquellos apellidos.

Sí, eran nuestros vecinos. El tema era descubrir cómo eran y cómo llegar hasta ellos. Parte de nuestra misión era aliarnos con ellos. Pero a mi algo me olía realmente mal, aunque Ian...no, James, lo hubiera utilizado como chiste. Puede que fuera intuición femenina o instinto de cazador (tanto humano como felino) pero no por compartir aquellos apellidos implicados en el Pacto, tenían por qué estar de nuestro lado.

- Respecto a nuestros enemigos, no creo que tarden en encontrarnos, con este apellido. Con el Pacto pendiente de un hilo, las criaturas nocturnas están atentas a todo tipo de movimientos. Si son inteligentes (y no dudo que algún que otro especímen así haya) acabarán dándose cuenta, por muy discretos que seamos. -volví a sacar al zippo del bolsillo y a juguetear con él- Aunque yo soy partidaria de darles caza antes de que nos la den a nosotros. Salir a buscarles. Me muero por una carrera por los tejados de esta ciudad. -añadí- Pero bueno, si al parecer sois vosotros los mejor informados, ¿qué puedes contarnos, James?
-pregunté al fin, mirando directamente a mi primo, increíblemente divertida. A ver qué tal se le había dado la documentación.

_________________


Criaturas Nocturnas - Julia Harker (Jamie Morris)

Lyra

Géminis Tigre
Mensajes: 7
Localización: Barcelona
Registrado: 26/01/2010

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: La llegada de los Harker a Londres

Mensaje por Miss Lawliet el Miér Feb 24, 2010 1:57 pm

Van Helsing

Me dijo que no me invitaría, y que ya lo sabía. Claro que lo sabía. Ningún cazador invitaba jamás a nadie a su casa, era algo que nos enseñaban desde bien jóvenes, pero era divertido molestar a la gente con eso. Por un momento pensé en fingir que algo me impedía pasar, o pasar y lanzarme al suelo, escupiendo y convulsionándome un poco, una pequeña broma entre cazadores. Pero en verdad ese tal Quincey parecía de los que no tienen problemas en pegar un tiro antes siquiera de preguntar.

Se presentó, aunque no me hacía falta aquello. Mi prima era Morris, así que él tenía que ser Harker. Pero yo lo había hecho para ver la cara de mi prima cuando dije mi nombre. Si ella iba a ser Julia, yo le iba a quitar el nombre a ella. La escuché casi atragantarse y sonreí un poco, pero luego volví mi atención a lo que interesaba. Ambos parecieron coincidir en que era buena idea que todos fuéramos Harker. Pensé que quizás no querrían, por aquello de presentarnos ante el mundo oscuro como cazadores, pero la falta de tiempo no nos daba muchas opciones más que ser un blanco fácil para poder esperar a que vinieran a por nosotros.

-Supongo que la seguridad de la casa será fuerte. Si vamos a ser Harker, sabrán quiénes somos y qué queremos, así que es importante saber que aquí estamos seguros. -les dije, pero luego me centré en Harker.- Los vampiros no pueden cruzar esa puerta, pero sí otras criaturas.

Mi prima y yo éramos la prueba viviente de eso que acababa de decirle. Ella dijo que debíamos tener una tapadera, dejar los menores cabos sueltos. Luego nombró la suya, esa que yo ya conocía bien. Preguntó qué proponíamos y dijo aquello de ser hermanos ante los ojos de la calle.

-Supongo que podría servir lo de ser hermanos, aunque los criaturas que nos asediarán no creo que sean tan idiotas de no darse cuenta rápido de la verdad. -comenté pensándolo bien.- Somos tres, el pacto implicaba a tres familias. Hasta el más idiota puede sumar dos más dos, y sumar tres no es mucho más complicado. -pensé un momento, paseando por la estancia.- Aunque supongo que eso nos ayudará en algo; pronto tendremos a quién intenta matarnos parado frente a la puerta de casa. -me encogí de hombros, restándole importancia al asunto, y me apoyé de nuevo en el respaldo de la silla.- Yo de momento no he pensado bien qué hacer, pero no puede ser que nos exija un tiempo amplio y real.

Jaime conocía mi gusto por buscar trabajos que no se parecían en nada a lo que hacía en realidad. Una vez fui repartidor de flores, otra asesor de imagen de un millonario excéntrico, sommelier de un restaurante francés. Cualquier cosa lejos de la rutina, y de los golpes, me iba bien. Mantener un lado mío cerca de los humanos, de la normalidad, me ayudaba a no enloquecer, era algo que siempre me decía mi madre que debía hacer, y yo no iba a llevarle la contraria a quién me dio la vida.

Harker habló de nuevo, atendiendo a mis preguntas y diciendo que no había ubicado a nuestros enemigos en la zona, pero añadió que pronto los encontraríamos, o al revés... Seguramente será al revés. Ser cazado era emocionante, sobre todo cuando no esperaban que una pantera negra fuera lo que apareciera cuando yo giraba una esquina. Eso me hizo entender qué quería mi prima. Dijo casi lo mismo que yo sobre su inteligencia, pero pidió atacar antes de ser atacados. La idea no era ganar una batalla, sino la guerra, y para eso había que mantener el pacto intacto.

Parecía que no teníamos información acerca de los lados integrantes del pacto que estaban de nuestra parte. Eso era un problema, luego me señaló a mí como el que más información poseía. ¿Yo? Vaya... Suspiré y me separé de la mesa de nuevo, caminando hasta la misma ventana por la que había llegado, me asomé por ella y miré la calle.

-El pacto dice que todo el que rompa la paz de Londres será castigado con su vida, así que si este sigue vigente, todo el que haya asesinado esta noche; morirá en pocos días. -les expliqué. Solté la cortina y me giré de nuevo a ellos, acompañando mis palabras con gestos.- El problema es que el pacto se puede romper, y no es tan complicado. -enuncié.

Fui a mi chaqueta y saqué un diario, había pasado de generación en generación y era muy antiguo. Todo estaba ahí escrito. Los detalles del pacto, quiénes lo habían llevado a cabo en su día, quiénes estuvieron en contra, qué se necesitaba para romperlo, cuales serían las consecuencias. Lo ojeé y lo dejé abierto en la mesa por la página que interesaba, señalándolo para que prestaran atención a eso.

  • Sangre de Ullianov dentro de una copa de cristal
  • Sangre de Vanderbilt dentro de una copa de cristal
  • Sangre de Craven dentro de una copa de cristal
  • Un hueso del cadáver de Agatha
  • Un sacrificio humano
  • Un puñal de plata
  • Tres brujos
  • 6 cirios de color negro.


-Supongo que el hueso ya lo tendrán, pero no estaría de más el intentar robar su cuerpo y guardarlo con nosotros. -les miré suspirando pesadamente.- Y tenemos que proteger a todos los Ullianov, Vanderbilt y Craven que conozcamos, ellos son la clave. Lo otro es algo que se puede conseguir en cualquier lugar. -dije entonces lo que había pensado antes.- Esto no se trata de matar vampiros, brujos, o lo que quiera que haya fuera, sino de mantener a salvo a toda una ciudad. Si el pacto sigue en pie, los que ataquen morirán, pero si están atacando es porque están intentando romper el pacto ahora mismo, así que debemos priorizar con eso. Ganemos la guerra aunque eso signifique perder unas cuantas batallas.

_________________

Château Bertrand - Félix Yákov
Ian Van Helsing - Criaturas Nocturnas

Miss Lawliet

León Mono
Mensajes: 315
Localización: Desde un cielo rojo
Registrado: 28/09/2009

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: La llegada de los Harker a Londres

Mensaje por Mad Hatter el Lun Mar 01, 2010 7:59 pm

Morris se depatarró en una silla apartándose un poco de la situación al menos en apariencia, pues, llegado el momento exteriorizó el estar a favor de la tapadera “familiar”. A Quincey no le gustó mucho el modo en que lo miró, cómo si no le hiciera mucha gracia el asunto. Iba a peguntar cual era la tapadera de Morris, a la cual ella llamaba decente, más, no hizo falta.

“Soy decoradora, y la verdad es que una muy buena”.

-Quizá puedas ponerle un toque hogareño a este sitio – sugirió Quincey de pasada. Estaba acostumbrado a vivir en sitios que semejaban más mazmorra que casa, un cambio sería interesante.

“...¿Cuáles son las vuestras?”. En ese punto Quincey sonrió. Su antecesor tenía un humor macabro cuando se trataba de falsas identidades. Suspiró pensando en los empleos que le había obligado a llevar a cabo. La justificación para semejante tortura era que los de perfil bajo llaman menos la atención. No es que su maestro no tuviera razón pero ahora que no estaba Quincey esperaba poder llevar a cabo otro empleo que no fuera repartidor de pizzas, paseador de perros, mesero de banquetes, valet parking, botones y demás. Necesitaba algo que le permitiera movilizarse por la ciudad y no un empleo fijo, además de que le permitiera vigilar discretamente y tener acceso a diversos lugares; sus ojos fueron al uniforme de repartidor que Morris acababa de quiatsre. Puso cara de horror un instante cuando un chispazo de inspiración lo iluminó…

-Mi tapadera sería ser repartidor de paquetes, quizá de Fedex- otro empleo de bajo perfil.

Morris sugirió algo de una herencia.

-Me parece buena idea, como dices somos del mismo rango de edad, no sería difícil de creer y explicaría el cómo logramos hacernos del edificio.

Van Helsing caviló en voz alta lo fácil que sería descubrir sus identidades. Su línea de pensamientos lo llevó a la misma conclusión que Quincey había tenido, el apellido sería un blanco para las criaturas nocturnas, una especie de señuelo. Para ser sincero Quincey no esperaba que Van Helsing tuviera en sus manos la fórmula para romper el pacto. Estaba impresionado y de haber sido una persona más expresiva le habría dado una palmada de felicitación. En cambio se limitó a asentir. Se inclinó sobre la mesa donde un diario antiguo fue depositado. Leyó las macabras instrucciones. Parecía que su tarea no se iba a limitar a simplemente salir de cacería, quizá se verían obligados a jugar el rol de guardaespaldas de los descendientes de aquel pacto. Van Helsing le dio la razón.

“… Y tenemos que proteger a todos los Ullianov, Vanderbilt y Craven que conozcamos, ellos son la clave”.

-Muy bien, concentrémonos en contactarlos entonces, creo que esa sería una de nuestras prioridades – afuera empezaba a oscurecer y Quincey se percató de que era un mal anfitrión. No los había invitado a pasar a ninguno de los dos pero eso no indicaba que no debiera indicarles donde instalarse, después de todo ahora eran una familia. Quizá debió hacer eso antes de ponerse a pensar en cazar, ser cazados y el pacto. Ninguno de los dos llevaba equipaje pero seguramente tendrían pertenencias que instalar. –Si ese es el acuerdo al que hemos llegado – lo de contactar a los herederos del pacto – permítanme mostrarles la casa aunque quizá Morris ya ha visto parte de ella.

Cómo había llegado primero se había tomado el derecho de elegir el sótano como su habitación, aunque seguía técnicamente vacío, por fortuna esa noche no dormiría. Se puso de pie y los condujo a la sala principal del edificio. Era bastante amplia y pintada de blanco, como si con ello se pudiera impedir que las sombras anidasen en su interior. Los vidrios eran a prueba de balas por supuesto y a más tardar al día siguiente tendrían sensores de movimiento y alarmas.
Las seis plantas del edificio estaban vacías en su mayor parte pero ya lo irían amoldando a sus necesidades, por lo pronto había dos habitaciones disponibles. Una estaba en el quinto piso y tenía salida hacía una pequeña terraza en el corazón del edificio. La segunda estaba en el último piso. Era un ático que se unía con la torre, la parte antigua del edificio y que permitía observar la ciudad desde ahí.

-Supongo que las damas eligen, en cuanto a lo demás, les daré la tarjeta para abrir la puerta de entrada – más difícil de clonar que unas llaves – y la contraseña de la alarma – que sonaba a los 40 segundos si no se marcaba el código correcto. – Aunque Morris quizá no necesite de ese tipo de cosas – añadió. Quizá estaba un poco mosqueado porque ella logró entrar campantemente, no quiso verse tan agrio así que añadió: -apreciaré que nos ayudes a convertir este sitio en una fortaleza; y una bien decorada.

Les había hecho acudir al último piso, estaban en el ático mirando las luces de la ciudad que ya se encendían. Y allá abajo, en algún lugar había criaturas planeando romper el pacto.

Mad Hatter

Mensajes: 7
Registrado: 27/01/2010

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: La llegada de los Harker a Londres

Mensaje por Lyra el Jue Mar 04, 2010 8:41 am

Al parecer todo estaba hablado. Aunque no pude evitar rodar los ojos cuando Ian...James (se me iba a hacer muy raro llamarle precisamente así) dijo que no tenía clara su tapadera todavía. Como era habitual. Conociéndole era capaz de salir a la calle, conseguir cualquier trabajo tranquilo y camelarse al jefe (o jefa a poder ser, conocía sus prioridades a la hora de lucir su encantadora sonrisa) cada vez que tuviera que desaparecer de imprevisto o necesitar tiempo libre.

- No parece que el Pacto sea tan difícil de romper. Quiero decir que aquellos que realmente están interesados en romperlo, sólo tienen que hacerse con la sangre de las familias. No parece tan complicado. - empecé a darle vueltas al asunto mientras seguía a Quincey por la casa. No me costó hacerme con la distribución de la misma mentalmente. Casi inconscientemente, iba desarrollando todas las opciones de entrada, salida y escape en caso de emergencia. Y de la seguridad aplicable a esas zonas.- El caso es que hay que proteger a las familias, pero ni siquiera sabemos si los descendientes están al tanto de su situación o si estarían dispuestos a colaborar con nosotros. A fiarse siquiera. Habría que intentar contactar con alguno y sopesar cual sería la mejor opción, si ganarnos su confianza con nuestras tapaderas, o hablar abiertamente con ellos. - me quedé un rato mirando las escaleras que llevaban a uno de los pisos. Según la situación, podían ser una trampa mortal si te atrapaban allí, pero se podía hacer una bonita acrobacia gracias a unos salientes supuestamente decorativos en una de las paredes. - Haré una ronda de vigilancia esta noche por el Edificio Vanderbilt. Me muero de ganas, de hecho. - Sonreí felina mientras subíamos las escaleras. No había podido convertirme desde que había llegado a la ciudad.

Una vez llegados al ático, no lo dudé un instante. Menos cuando Quincey añadió que las damas elegían. Por dentro sonreí divertida, nunca me había considerado una dama, por mucho que la tía Mary (e incluso Ian en su momento, cuando tenía quince años) insistiera.

- Creo que ya tengo habitación -sonreí abiertamente, dado por sentado que entenderían que esa zona, sería la mía. No era precisamente la más segura, pero me encargaría de ello. Necesitaba acceso al aire libre y las alturas, era sencillamente perfecto- Mañana trabajaré en mejorar el sistema de seguridad, si os parece. Creo que por esta noche podremos bastarnos con la instalación que has previsto. Es de las mejores. - di un par de vueltas por la habitación - Por cierto, creo que deberíamos especificar que nuestros padres murieron en un accidente aéreo, sin dar más detalles. No necesitamos de mucho más para mantener una tapadera estable.

Observé en silencio la ciudad. La noche empezaba a cubrirla. Y nosotros empezaríamos a trabajar. Ya lo habíamos hecho, en realidad.

- Debemos actuar rápido. ¿Debemos hablar alguna otra cosa? Porque en cuanto oscurezca un poco más, pienso hacerles una visita a nuestros vecinos, aunque ellos no lo sepan. - sonreí, viendo el reflejo en el cristal de la ventana. Había vuelto a sacar el zippo de papá y a juguetear con él.

_________________


Criaturas Nocturnas - Julia Harker (Jamie Morris)

Lyra

Géminis Tigre
Mensajes: 7
Localización: Barcelona
Registrado: 26/01/2010

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: La llegada de los Harker a Londres

Mensaje por Miss Lawliet el Jue Mar 04, 2010 2:08 pm

Van Helsing


Harker dio su tapadera: Repartidor de Fedex. Tenía como lado bueno que te dejaba mucho tiempo libre para moverte por la ciudad, pero en verdad yo no me veía dentro de una furgoneta repartiendo paquetes por toda la ciudad. Sonaba aburrido.

-Creo que podría hacer de guía turístico… –dije. Aunque era más un pensamiento expresado en voz alta, que algo que en verdad les quisiera confirmar en ese momento.

Todos estábamos de acuerdo en que debíamos contactar con las otras familias, aunque como mi prima bien puntualizó, podría ser más complicado de lo que parecía. Desde luego que era muy probable que no nos creyeran, o que no supieran nada del pacto, o inclusive que ya estuvieran en el otro lado. Todos sabíamos cómo funcionaban esos cobardes que seducían a la gente con mentiras y falsas promesas de riqueza y juventud eterna. No tan falsas si te pilla una sanguijuela…

-El problema en sí mismo no es que no nos crean, sino que los crean a ellos.- les dije tranquilamente.- Estoy convencido de que, si esas pintadas están en las paredes de la ciudad, es porque ya tienen la sangre de dos. Quizás no la tengan en una copa y lista para el sacrificio, pero tienen a alguien con ellos y saben que la pueden conseguir rápidamente.

Parece que en ese momento Harker recordó que debía enseñarnos la casa y, mientras lo hacía, nos dijo que las damas escogían primera. Mi prima sonrió de forma claramente amplia mientras yo hacía como que estaba buscando la dama de la que Harker hablaba con la mirada. Al final me encogí de hombros y la miré con una cara que dejaba muy clara en ella la frase de “No sé de qué dama habla”. Sí. Molestar a mi prima era algo divertido.

Comentó que nos daría una tarjeta y la clave de la contraseña mientras nos mostraba todo. El ático tenia buena pinta, aunque era la zona más peligrosa de la casa si te atrapaban ahí arriba. Pero el problema de quedar atrapado es menor cuando te puedes convertir en un gran felino. Me gustaba aquel ático, la verdad. Pero no fui al único al que le gustó.

-Supongo, entonces, que me quedo con la habitación que parece de chica. –comenté mirándola con una clara mueca de que aquello no me hacía mucha gracia.

Nuestra tapadera iba a ser que nuestros padres habían fallecido en un accidente aéreo. Algo que normalmente incomoda a la gente y no hace más preguntas. Era inteligente usar esa excusa. Y fue entonces cuando mi prima dijo que iría a hacer una visita a los vecinos esa misma noche, aunque ellos no los supieran.

-De hecho, deberíamos hablar menos, y actuar más. –sentencié girándome para mirarles.- Son tres familias, somos tres. Creo que está muy claro lo que quiero decir. –termine de decir mirándoles a los ojos.- Las damas primero, señorita Morris: ¿Vanderbilt, Craven o Ullianov? -le pregunté directamente a mi prima.- Luego Quincey y yo nos repartiremos los que quedan para trabajar esta noche.

_________________

Château Bertrand - Félix Yákov
Ian Van Helsing - Criaturas Nocturnas

Miss Lawliet

León Mono
Mensajes: 315
Localización: Desde un cielo rojo
Registrado: 28/09/2009

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: La llegada de los Harker a Londres

Mensaje por Mad Hatter el Mar Mar 09, 2010 5:01 pm

Morris y Van Helsing lo siguieron en el recorrido por la casa. En el trayecto Morris enfatizó algo muy cierto lo cual era que desconocían si los descendientes del pacto querrían cooperar con ellos. Lo bueno de ella era que no estaba únicamente llena de preguntas sino que ofrecía soluciones. Ya se la imaginaba vigilando con binoculares a sus vecinos para adquirir más información de ellos. Van Helsing soltó más información en tono fatalista que hizo ver a Quincey la urgencia de actuar rápido.

Desconocía los gustos de Morris pero se dio una idea de su afición a la practicidad cuando tomó el ático. Acordaron que mejoraría la seguridad al día siguiente y algunos detalles más de su historia.

-Padres muertos en un accidente de avión- Quincey asintió. Sin duda funcionaría.

Van Helsing se quedó con la habitación que el describió “de chica”. Muy a su pesar. Quincey le dio una sonrisa conciliadora. Al parecer Morris sería la mimada del grupo debido a ser la única chica entre ellos. Van Helsing propuso repartirse a las familias para contactarlos cuanto antes. De la unión de los descendientes de Morris, Van Helsing y Harker, se suponía que los últimos conducirían la lucha; sin embargo Van Helsing era quien se hacía cargo de la situación. A Quincey no le incordiaba ello. Si no mal recordaba la leyenda original, era la guía de Van Helsing la que dictaba a los otro dos y a Wilhemina, el camino que dbeían seguir para derrotar al mal, por aquella época encarnada en el conde.

Como con el asunto de la habitación le cedieron a Morris el escoger primero. Quincey desconocía por completo a los descendientes del pacto así que no tenía preferencia por ninguno de ellos. Dejaría el asunto en manos del azar en vista de que Van Helsing requería de una respuesta inmediata pese a la escasa información previa.

-Adelante Morris, suerte con tu elección – expresó. Estaban de pie en el ático. Las luces de la ciudad ya se habían encendido y sus objetivos estaban muy cerca apenas cruzando la calle. Quincey empezó a cavilar acerca de poner algunos mecanismos de seguridad en el edificio de enfrente. Por lo menos una alarma, quizá algunos micrófonos, si era necesario espiarlos para mantenerlos a salvo lo haría sin dudarlo. Con su coartada podría acceder a la casa y averiguar lo necesario.

Mad Hatter

Mensajes: 7
Registrado: 27/01/2010

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: La llegada de los Harker a Londres

Mensaje por Lyra el Miér Mar 10, 2010 2:04 am

Julia Harker

Eché un vistazo de arriba abajo a mi primo, descarado y teatral, cuando hizo el comentario de la "habitación de chica".

- Entonces, la que más te pega a mi parecer -comenté sin poder evitarlo, con una sonrisa burlona en los labios. Desvié la vista a las ventanas y, mientras pensaba, un fugaz pensamiento cruzó por mi cabeza. Miré al Harker- ¿Y dónde dices que vas a dormir tú?

Habíamos pasado por otra zona habitable como estancias para una persona (o varias, dado el tamaño de la casa), pero Quincey no lo había mencionado como la suya. La curiosidad empezó a invadirme. Realmente era un tipo extraño. Tal vez no estaría más algo de seguridad extra en la casa hasta que no empezara en conocerle.

- Mi elección es simple. Tengo en el punto de mira a una de las jóvenes Craven. Creo que es una de las más accesibles. 19 años, pelirroja, estudiante. Bruja blanca. -me mordí los labios, pensativa, el zippo resonando en la habitación- Si la encuentro esta noche y la situación lo permite, puede que intente contacto directo. O no. Tal vez la tapadera de la chica nueva en el vecindario me sirva para entablar relación. No sé. -me encogí de hombros- ya improvisaré.

Algo que, por supuesto, era una verdad a medias. Ya tenía en mi cabeza varias opciones distintas, sopesado la mayoría de posibilidades plausibles ante un encuentro, para comportarme y reaccionar. Uno nunca improvisaba del todo, siempre había una buena base. Y cuanto mejor fuera ésta, mejor sería la reacción. Y el tío John se encargó de que tuviera una de las mejores bases que existían. Miré inconscientemente a mi primo a los ojos: realmente echaba de menos a la familia. Me centré rápidamente en el caso:

- De todos modos, me parece que los Craven son de los mas numerosos. O al menos que yo haya localizado. Supongo que según vayamos estableciendo contactos y sabiendo en qué posición nos encontramos respecto a ellos (si quieren cooperar, si conocen el pacto, si son unos felices ignorantes presa fácil de cualquier criatura...) podremos ir puliendo más el plan. -me giré hacia los chicos mientras me hacía una coleta alta. Si no encontraba un acceso en la planta baja, aquella noche me iba a tocar escalar todo el Edificio Vanderbilt.- ¿Algo que objetar? ¿Cuáles serán vuestras opciones?

_________________


Criaturas Nocturnas - Julia Harker (Jamie Morris)

Lyra

Géminis Tigre
Mensajes: 7
Localización: Barcelona
Registrado: 26/01/2010

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: La llegada de los Harker a Londres

Mensaje por Miss Lawliet el Miér Mar 10, 2010 3:44 pm

Van Helsing

Harker pareció estar de acuerdo en aquella tapadera. No era hombre de muchas palabras, pero esperaba que sí lo fuera de acción. En la puerta me había parecido capaz de dispararme si dudaba de quién era, así que la primera impresión fue buena, pero tenía que verle en acción aún.

Mi prima se burló de lo de la habitación de chica y yo tan solo rodé los ojos y negué con la cabeza lentamente. No quería seguir con ese tema, ya lo hablaríamos todo bien cuando estuviéramos los dos solos. Ella le preguntó dónde iba a dormir a Harker. ¿En el sofá? Parecía demasiado paranoico para dormir plácidamente en alguna habitación, y vale que éramos soldados del bien y blablabla como nos habían llamado mil veces, pero también era importante dormir.

Julia dijo que su elección era simple y nombró a una de las Craven, una bruja blanca de 19 años, pelirroja. Sonaba realmente bien, siempre me habían gustado las pelirrojas. Dijo que intentaría esta noche, así que yo debía escoger entre las otras dos familias.

-Yo creo que vigilaré a los Vanderbilt. Los últimos informes que tengo sobre ellos no son nada prometedores, creo que la mitad de esa familia ya son vampiros, y no de los amigables, así que creo que tendremos que enfrertarnos con ellos en lugar de protegerlos. -les comenté.- Si queda un Vanderbilt que respire, nos interesa mucho que continúe haciéndolo.

Mi prima habló de los Craven, diciendo que eran los más numerosos. Eso no era una ventaja en esto porque nos sería difícil cubrirlos a todos. Habló de que debíamos descubrir en qué posición se encontraban y asentí. Algo me decía que estábamos en desventaja, pero no quise decirlo en voz alta.

-No tengo nada que objetar, sólo te diré que vayas con cuidado. -le dije mirándola directamente a los ojos.- En pacto peligro, e irán a por ellos. Si te ves envuelta en una contienda, y no puedes protegerles ni avisarnos; huye. Son tres familias, teniendo a uno, aún necesitan dos más, nosotros somos tres, no podemos permitirnos perder a nadie más. -dije como si estuviera pensando objetivamente. Y yo no puedo permitirme perderte a ti.

Sabía que a Jamie no le gustaría que la tratara como una niña, pero aún la veía como aquella pequeña niña que llegó a casa una noche después de haber perdido a todos. Aquella noche juré cuidarla, y si por mí hubiera sido, ella no estaría en Londres cuando las cosas estaban tan mal para nosotros.

Me aparté y fui caminando hasta donde estaba mi abrigo y mi sombrero, me los puse y les miré sonriendo.

-Me encantaría quedarme, pero creo que debo localizar a un vampiro que no quiera asesinarme para ver qué tienen... Así que me voy. -aparté el cuello de mi camisa y les miré sonriendo.- ¿Me veo apetecible? Porque no deseo ser la cena de nadie esta noche... -bromeé antes de ponerme el sombrero y abrir la puerta.

Destino: Farah Vanderbilt. Esperaba no tener que buscarla demasiado, y que ya hubiera cenado esa noche.

[FdR: Bueno, voy a ver si localizo a la que he dicho, o a la otra Vanderbilt en su defecto, para intentar un acercamiento. Nos vemos!]

_________________

Château Bertrand - Félix Yákov
Ian Van Helsing - Criaturas Nocturnas

Miss Lawliet

León Mono
Mensajes: 315
Localización: Desde un cielo rojo
Registrado: 28/09/2009

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


Permiso de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.